Aprontándonos para el 8 de Marzo

sábado, 5 de marzo de 2011
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Se acerca el Día Internacional de la Mujer. A diferencia de otras personas, para mí no significa "el cumpleaños de las mujeres", sino el día en que se conmemora la lucha de las mujeres por defender sus derechos. Bueno, no soy el único que piensa esto. Lo importante es recordar que un movimiento social ha hecho posible que la subordinación femenina se visibilice, al menos un día al año.

Lo cierto es que se conmemora el día de la Mujer Trabajadora, a partir del fatídico 8 de marzo de 1908, en el cual 129 mujeres fueron asesinadas por defender derechos laborales. Las discriminación económica, una de las tantas formas de violencia de género.

Me gusta pensar que no sólo mujeres trabajan por la equidad de género en nuestro país, habemos hombres que también solidarizamos con dicha lucha y colocamos nuestro grano de arena, desde la especificidad que el posicionamiento que poseemos nos permite, desde las experiencias de un Otro -ya no el Uno, como diría Simone de Beauvoir- que también lucha por liberarse del patriarcado.

En su libro "Hombres: placer, poder y cambio", Michael Kaufman (a la derecha) reflexiona acerca de las formas de violencia masculina. Ahí describe cómo la violencia contra las mujeres está ineludiblemente unida con la violencia contra otros hombres (como la homofobia, por ejemplo) y contra sí mismos. Me gustó mucho descubrir este texto (allá por 1996, según recuerdo, facilitado por mi amigo de aquel entonces dr. Bernardo Castro, profesor de la escuela de Sociología de la U. de Concepción), porque mostraba el germen de un tema no menor: la violencia patriarcal nos termina dañando tremendamente a los varones.

Ben Mudge, en su texto Sexism & Stoicism. Theorizing profeminist strategies, nos muestra la tarea de mostrar a los varones la importancia de colaborar por la equidad no es fácil. Simplemente decir "luchar contra la violencia hacia las mujeres es malo" no basta, no remueve tantas consciencias como quisiéramos, es necesario mostrar cómo los propios varones terminan siendo afectados por este tema.

Algo en este sentido tratamos de intencionar en el Centro de la Mujer P.A.C., de Sernam, el pasado 27 de Noviembre, en donde, en el marco del Día Internacional por el fin de la violencia contra la mujer, realizamos una actividad enmarcada en la Campaña del Lazo Blanco, consiguiendo que varones de la comuna (dirigentes sociales, religiosos, municipales, profesionales y vecinos) se comprometieran públicamente a trabajar en sus respectivos ámbitos para que la violencia contra las mujeres terminara. En este sentido, durante las conversaciones que me tocó sostener para conseguir los apoyos, así como la realización misma de la actividad frente a las vecinas y vecinos reunidos, la idea fuerza que traté de socializar fue que los varones podemos ser un ejemplo de cuidado hacia los otros. Debo reconocer que me inspiré en uno de los mensajes de la Campaña del Lazo Blanco de Canadá de hace algunos años: "My strenght is not for hurting" (i.e. "Mi fuerza no es para herir"). Tenemos que tomar conceptos que, si bien se basan en el patriarcado, pueden ser resignificados para respaldar la intervención social por la equidad de género.