Escapar hacia el pasado patriarcal: el caso de Old Spice

martes, 13 de diciembre de 2011
Si bien el pasado post acerca de la campaña sexista "Huele como hombre" de Old Spice me había reportado la satisfacción de un relativo mayor interés de l@s internautas por este blog, había pensado dejarlo de lado, temas para escribir hay montones. El caso es que, visitando el blog Zancada ("Cosas de minas" reza su lema), me encontré con un banner de esta campaña. Intrigado por cómo estarían desarrollándola y queriendo confirmar si es que habían acogido mis críticas sobre "sitio en construcción", decidí darme una vuelta y me encontré, en la sección "Guía del hombre", con lo siguiente:



Hablar sobre las consecuencias de la celebración del modelo hegemónico de masculinidad en una campaña publicitaria es redundante. Creo, sin embargo, que existen bastantes elementos que dan bastante qué pensar:

1. Todo tiempo pasado fue mejor. Hoy ya no existen los "hombres de verdad", para encontrarlos debemos regresar a los tiempos de nuestros abuelos. Desde el papel tapiz, pasando por los dibujos de los varones con un jarro de cerveza, hasta la representación de los niños rugbistas, la clave de ser varón está illo tempore. Hoy todos son/somos blandengues, "sensibles", en fin, nada que valga la pena. ¿En quién podemos refugiarnos? Los sacerdotes ya no nos dan confianza (el abuso sexual podría estar a la vuelta de la esquina), los profesores no son capaces de controlar a sus alumnos (en la TV vemos cómo les pegan), a tanto "maricón" vende tanto disco hoy en día...

2. No hay nada que pensar, la violencia es la respuesta. El rugby, el fútbol, la cerveza son "nuestros" gustos... con ellos dejamos de reflexionar (con dos tragos, no cuestionamos nada) o sentir (capaz que nos pongamos mariconamente tiernos) , el "hacer" es la vía de escape. Hacer que implica ir contra alguien, como sea, para (de)mostrar que no somos débiles. El chico de polerón oscuro, cayendo gracias a lo fuerte que lo hemos empujado (en el dibujo de los niños rugbistas), a fin de cuentas, es nuestra "debilidad" ("femineidad"), a la cual hemos conseguido vencer. Estamos a salvo... por el momento.

3. Estás conmigo o contra mí: si no compras Old Spice, eres un amariconado. Agregué una flecha para destacar la frase "Si después de leer nada te interesa, eres una niñita!". Pues bien, parece que soy niñita: si bien me gusta la U. de Chile, encuentro estúpido estar golpeando a alguien porque ganamos o perdimos y no veo los partidos por la tele, la "lucha vale todo" y el box los considero lamentables (por decir lo menos), no veo nada de especial que una mujer consuma alcohol como yo, etc... Pero, lo principal, es que l@s creador@s de esta campaña dividen el mundo en "hombres" y "maricones".

4. "Minas" promocionando "machos". Sin querer entrar en honduras respecto de las decisiones comerciales de Zancada.com., me resulta paradójico que este tipo de publicidad se coloque en sitios web "para mujeres". Conclusiones que se me ocurren:

  • Como aún muchas mujeres compran artículos de aseo para "sus" varones, este llamamiento a la masculinidad tradicional toma en cuenta la división sexual del trabajo doméstico (ellas cuidando del cuerpo de ellos) y se aboca a sus consumidoras finales.
  • Toda publicidad es bienvenida, aunque no tenga nada que ver con el contenido del sitio.
  • El blog es leído por varones "niñitas" que pueden ser rehabilitados con cerveza, box y un buen desodorante ;-)
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Terapia para víctimas de violencia

sábado, 19 de noviembre de 2011
Paralelamente a mis actividades en un Centro de la Mujer de SERNAM, la docencia y la investigación, me dedico a realizar psicoterapia en mi consulta particular. Debido a la especialización que he ido desarrollando en temáticas de violencia, desde hace un tiempo me he especializado en la evaluación y terapia de víctimas de agresión física y psicológica, así como sexual o económica, por motivos de género.

Es por lo anterior que deseo comentar que he decidido dedicarme en exclusividad, en el ámbito clínico, a realizar terapia de reparación de violencia intrafamiliar, así como para víctimas de otros delitos y la evaluación como perito privado de estas situaciones.

A quienes se interesen en conocer más antecedentes de mis competencias en esta área, les invito a visitar la sección de psicoterapia de mi sitio ConductaSaludable, así como las demás secciones de dicha página que describen mis servicios en los ámbitos de intervención social, capacitación, e investigación y docencia.
  
  

Reflexiones sobre prevención de violencia de género con jóvenes

viernes, 11 de noviembre de 2011

Quienes nos dedicamos a realizar intervención social para promover relaciones de género equitativas entre varones y mujeres, nos encontramos con que ejecutar proyectos y programas con jóvenes de ambos sexos resulta un tópico recurrente en nuestra labor. Es por ello que he querido plasmar mis inquietudes y reflexiones acerca de las dificultades y retos que ello nos genera.

En primer lugar, es importante destacar que material en castellano para trabajar con jóvenes varones es aún escaso, pero que aumenta cada día. Hace cierto tiempo había muy poco, casi nada (recuerdo cuando, a fines de los 90, el único principal encontrable en Internet eran programas estadounidenses y europeos, tales como lo que aparecía en Europrofem, todos en inglés), pero la labor de iniciativas de diversas ONGs e iniciativas públicas españolas, latinoamericanas y chilenas ha transformado este escenario. Mucho de este material está orientado a ser ejecutado en el ámbito escolar, lo cual posee diversas consecuencias.

La primera de ella (y tal vez la más importante) es que bastante material (parece que) está planificado para ser usado por profesores/as. Ello implica una lógica (socio)educativa, lo cual frecuentemente conlleva invisibilizar las dinámicas políticas y económicas que subyacen a la violencia de género.

Por otro lado, los y las docentes son agentes legitimados dentro de los establecimientos educacionales, lo cual es muy bueno para ellos y ellas, pero para quienes solemos partir desde fuera, tenemos un gran obstáculo. Hoy en Chile mucha de la intervención comunitaria con niños, niñas y adolescentes se suele realizar por profesionales (psicólogos/as, trabajadoras/es sociales, etc.) contratados/as por ONGs y agencias públicas que acuden a la escuela por un período de tiempo limitado, muchas veces actuando con posterioridad a que otro equipo profesional ya ha pasado por el mismo establecimiento, “prometiendo el oro y el moro”, pero consiguiendo limitados resultados, con el consecuente cansancio por parte de los niños, niñas y docentes. Es esta desazón que uno debe enfrentar, antes de siquiera pensar en (por dar un ejemplo) visibilizar los estereotipos de género en las relaciones de pareja.

Por otro lado, bastante material está aún pensado para ser usado con mujeres y varones por separado. Si bien puede resultar muy entendible desde una perspectiva “de la diferencia” (en el entendido de que las mujeres requieren procesos de concientización diferentes de las de los varones, en tanto deben construir espacios propios de reflexión, lejanos a la violencia normalizadora), ello resulta muchas veces impracticable, en tanto la coeducación es la norma en nuestros países, y segregar a varones y mujeres durante la realización de diversas actividades resulta casi imposible. Debemos, por lo tanto, construir dispositivos de intervención adecuados a la realidad más frecuente, en vez de la que consideramos que sea la mejor. Ello no significa, sin embargo, que durante las actividades no resulte necesario construir grupos sólo de varones y mujeres, pero usarlo como norma puede resultar cuestionable.

Otro reto clave que podemos notar es que, al encontrarse varones y mujeres presentes en el mismo espacio, resulta claramente difícil llevar a cabo actividades que desnaturalicen la violencia de género sin que los varones se sientan atacados y establezcan defensas “en bloque”. Más allá de lo justo que resulte mostrar que los varones son típicamente los agresores de sus compañeras mujeres, ello no resulta tan conveniente en términos estratégicos –al menos, no del modo exactamente en que se suele presentar en ciertos materiales. Aumentar las resistencias tradicionales que poseen los varones hacia reconocer que poseen mayores privilegios por sobre las mujeres (y toda la conveniencia que eso conlleva) no sirve para el objetivo final: que tanto hombres como mujeres se movilicen por cambiar esta realidad injusta.

Tal vez esto pueda sonar condescendiente para con los varones, o falta de fuerza para enfrentar la violencia que el patriarcado conlleva. Mi perspectiva está muy lejos de ello. Por el contrario, lo que sugiero es que debemos adaptar nuestras estrategias a la realidad que vivimos, y ella nos suele mostrar que las mujeres poseen mayor facilidad para tomar consciencia de lo que se pierde con el orden hegemónico de género, mientras que a los varones –en general– este proceso resulta más difícil. Desde mi punto de vista, resulta necesario que ambos avancen en el mismo grado en el cuestionamiento del patriarcado, toda vez que sólo se le transformará si tanto varones como mujeres actúan: la acción de un solo género no basta.

Otro desafío resulta ser equilibrar lo experiencial, lo emocional, fundamental para la toma de consciencia, que implica un proceso más consumidor de tiempo durante las sesiones (como en el caso de ciertos juegos y dinámicas), con lo racional, “los contenidos” (v.gr. conceptos como patriarcado, género, las formas de la violencia en la pareja, etc.) que pueden tratarse en una sesión, más rápido, pero que no poseen la riqueza de la transformación personal, profunda. La respuesta obvia a esta cuestión es el equilibrio. Lo señalo, simplemente, porque en la práctica realizar esto no resulta tan simple.

Finalmente, al menos por una cuestión personal, considero que el hecho de que varones nos estemos implicando progresivamente en intervención en género resulta una experiencia interesantísima. Mostrar que la lucha contra el patriarcado no es sólo “cuestión de mujeres”, sino que de todas y todos, potenciará el trabajo en este sentido. La Red Entrelazando constituye una bella muestra de cómo mujeres y varones luchamos juntos por un objetivo.

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Invitación a seminario sobre violencia intrafamiliar

miércoles, 9 de noviembre de 2011
El Centro de la Mujer Pedro Aguirre Cerda, en el marco de la celebración del Mes de la No violencia contra la mujer, realizará el seminario Prevención y atención de violencia de género en las familias, a llevarse a cabo el día viernes 18 de Noviembre en la sala de consejo de la I. Municipalidad de P.A.C., Av. Salvador Allende 2029 (ex Salesiano). En dicha oportunidad invitados/as provenientes de diversos ámbitos de la intervención psicosocial expondrán acerca de estrategias de acción preventiva y reparatoria de la violencia de género en el contexto familiar; en lo particular, me corresponderá hablar acerca de las principales dificultades que l@s profesionales encontramos a la hora de intervenir con mujeres víctimas de violencia de pareja.

Esta actividad no tiene costo y se realizará entre las 09:00 y las 13:30 hrs., siendo certificada por la Municipalidad de P.A.C. y el Servicio Nacional de la Mujer. Este seminario promueve el involucramiento de los varones como agentes que favorezcan el respeto de los derechos femeninos; por lo mismo, forma parte de la Campaña del Lazo Blanco: Comprometiendo hombres con poner fin a la violencia hacia las mujeres.


El programa del seminario es el siguiente:

09:00 – 09:15
Inscripción
09:15 – 09:30
Presentación del seminario
09:30 – 10:45
Primera mesa “Intervención comunitaria en la prevención de la violencia hacia la mujer”. Moderador: Francisco Álvarez
·         Prevención de violencia de género con jóvenes
·         Plan nacional de prevención de VIF de Sernam.
·         Aspectos legales de la intervención profesional en VIF
10:45 – 11:00
Ronda de preguntas
11:00 – 11:15
Coffee break
11:15 – 12:45
Segunda mesa “Atención de víctimas de la violencia de pareja”.
Moderadora: Claudia Bustamante
·         Niños y niñas como testigos de la violencia de pareja
·         Obstáculos en la atención psicológica de mujeres víctimas de violencia.
·         Intervención con varones que ejercen violencia hacia su pareja.

12:45 – 13:00
Ronda de preguntas
13:00 – 13:30
Cierre y entrega de certificaciones


La ficha de inscripción debe enviarse a esta dirección de correo, y puede descargarse desde este link.
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Consejos para denunciar la violencia intrafamiliar

jueves, 3 de noviembre de 2011

Como ya se habrán informado (y, para quienes no sabían, aquí les contamos), el Servicio Nacional de la Mujer está impulsando la denuncia de la violencia intrafamiliar contra las mujeres. El objetivo de este posteo es poder comentar algunos consejos ("tips") a la hora de denunciar la VIF:

  • La ley 20.066 de violencia intrafamiliar sanciona no sólo las agresiones contra mujeres, sino también contra varones y niñas/os, así como adultas/os mayores.
  • Cualquiera puede denunciar: parientes, vecinas/os, compañeras/os de trabajo, toda persona que tenga conocimiento de los hechos.
  • Las denuncias pueden realizarse en cualquier unidad de Carabineros, en Investigaciones, en el Ministerio Público (i.e. Fiscalía) o en Tribunales de familia. Asimismo, pueden denunciarse los hechos llamando al 133 o al 149. Al menos en este último número (no sé si en el resto de los casos), la denuncia puede hacerse anónimamente.
  • La ley distingue entre acciones que califican como faltas (violencia psicológica esporádica o puntual) y como delitos (amenazas de muerte, violencia física, violencia sexual, o violencia psicológica habitual). Las primeras se ven en Tribunales de familia y las segundas en Juzgados de Garantía ("se va a Fiscalía").
  • En mi experiencia, denunciar por amenazas de muerte, sin tener muy sólidas pruebas (v.gr. grabaciones o varios testigos) significa un trámite perdido, porque ningún/a juez encarcela a alguien porque la víctima, y sólo la víctima, diga que la amenazaron. Esto es especialmente cierto si es que no ha existido violencia física previa.
  • Cuando uno denuncia violencia psicológica (v.gr. insultos, control de salidas, impedir que uno se contacte con la familia) e incluye las amenazas de muerte, típicamente el trámite parte a juzgados de familia, pero el/la juez, al ver las amenazas, deriva el caso a Juzgado de Garantía y ocurre lo mencionado en el punto anterior.
  • Toda mujer que es víctima de violencia por un varón de su familia, puede solicitar gratuitamente asesoría legal, antes o después de la denuncia, en los Centros de la Mujer del SERNAM, de la comuna en la cual vivan o trabajen, en donde además se le otorgará ayuda psicológica y social. En este caso, para quienes sean vecinas de Pedro Aguirre Cerda o San Miguel, o trabajen ahí, pueden acudir al Centro de la Mujer P.A.C., ubicado en Tácito 5864, villa Sur, P.A.C., o llamando al (2) 481 3698, o visitando su página de Facebook.
   
Espero que lo anterior sirva para realizar denunciar más efectivas. Espero comentarios.

Nueva publicidad sexista

jueves, 27 de octubre de 2011
El sexismo (o machismo, como quieran) en la publicidad es un tema bastante antiguo, y debo (en cierta forma) "agradecerles" a los creativos de dicha rama que nos proporcionen tantos ejemplos de patriarcado en los medios de comunicación, para poder construir nuestras presentaciones y talleres pro equidad de género. Es tan obvio lo que hacen, que denunciarlos es muy fácil... casi demasiado fácil.

Una muestra de lo anterior lo encontré el día martes, llegando al Terminal sur de buses de Santiago, en el que una paleta luminosa me sorprendió por lo burda... si alguien cree que esto no exuda desprecio por las mujeres, le invito a que revise sus creencias.

Campaña de Old Spice

Lo peor es que me dirigí al sitio de Old Spice (cuya dirección aparece en los mensajes publicitarios, pero que en esta foto no alcanzó a aparecer), para "regocijarme" viendo rampante violencia simbólica, pero me vi sorprendido al encontrar el sitio en construcción. Mi especialidad es violencia de género y no marketing, pero creo que no es necesario hacer trabajar mucho las neuronas para darse cuenta de que uno no puede iniciar una campaña de marketing, invitar a visitar un sitio y encontrarlo en este estado.



Ojalá la empresa recapacite y abandone esta campaña que invita a los varones a despreciar a las mujeres y rechazar cualquier forma de "femineidad" (suavidad, vulnerabilidad, etc.) en sí mismos.


Actualización:


La empresa Old Spice no ha actualizado la página, sin embargo, sí comenzó una campaña radial ("Huele a hombre") con el mismo mensaje sexista.

Explorando en Internet, descubrí que esta campaña es del año pasado y tuvo bastante éxito en otros países. En el siguiente link pueden encontrar un análisis, desde el punto de vista del marketing, destacando lo bien pensado, pero también un ejemplo de lo que pasa cuando se piensa SIN enfoque de género.
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Derechos sexuales y reproductivos femeninos

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Fue el jueves de la semana pasada. Iniciaba un nuevo grupo de apoyo en el Centro de la Mujer. Como en toda sesión, me apresté a hervir el agua, colocar las galletas y la fruta en sus respectivos platos, preparar las tazas y las cucharas.

Una vez que llegaron y las saludé, procedí a servir todo para que pudiéramos disfrutar de una pequeña comida durante esas horas en las que estaríamos reunidos/as. De pronto, una de ellas, M., se cubrió la cara con las manos. La miramos, sorprendidos/as, y comentó: "Ud. es muy lindo. Ésta es la primera vez que un hombre me sirve".

Fue el primer gesto de esa reunión, se creó un ambiente particular y cómodo con inusual rapidez.

Realicé la aclaración inicial de expectativas y temas que iríamos trabajando a lo largo de las semanas, para pasar a tratar el tema de las relaciones de dependencia, tal como lo indicaba la planificación. Sin embargo, al poco andar M. necesitaba mencionar las diferentes formas de violencia que, se percataba, había estado vivenciando. Comentaba que pertenecía a un grupo musical y que en este tipo de grupos las situaciones de acoso sexual a las mujeres ocurrían frecuentemente... a ello se unieron las demás participantes, agregando otras formas de discriminación y agresión sexual de las que habían sido objeto. Como suele ser frecuente, los "agarrones" en el metro salieron rápidamente a la luz.

En ese momento, se me ocurrió que, ademas de trabajar esta visibilizacion de las formas de violencia, podíamos ir un poco más allá, hablando acerca de derechos sexuales y reproductivos femeninos. Mencioné el tema para proponérselas, y con sólo decir "derechos sexuales" me miraron con cara de que no habían escuchado eso en su vida. Lamentablemente, un hecho usual.

Comenzamos a discutir cuáles derechos tendrían las mujeres respecto de su cuerpo y lo que más salió fue (como resultaba esperable) tener relaciones sexuales y concebor cuando ellas quisieran, no sólo cuando sus (ex) parejas lo requerían. En mi experiencia evaluando mujeres víctimas de violencia (a esta altura, ya cientos), la violencia sexual está tremendamente presente. Y no lo digo sólo por las parejas por las cuales llegan al  Centro, sino también por familiares y conocidos (tíos, abuelos, padrastros, vecinos) que durante su infancia y juventud las violentaron de diversas maneras. Debo reconocer que, en este tema, ya nada me sorprende.

Pero me interesaba que no sólo discutiéramos lo que pasaba meramente "en la cama", sino también de la puerta para afuera. Y así fue que conversamos acerca de la responsabilidad que los servicios de salud tienen con los cuerpos de las mujeres, de respetar sus necesidades y proyectos de vida. Ahí fueron emergiendo relatos de malos tratos ejercidos por enfermeras o médicos/as. Todo lo plasmamos en el papelógrafo cuya foto está más arriba.

Para cerrar (el tiempo se había ido volando) mencioné el derecho inalienable de cada mujer de experimentar su sexualidad sin presiones, de la manera que ella quisiera y que la culpa era el gran obstáculo que el patriarcado instala en las mentes de las mujeres. Luego de expresar que estaban todas plenamente de acuerdo, M. dijo que era la primera vez en su vida (ya pasó los 50 años) que conversaba de estos temas con un varón, y que se sentía aliviada con ello. Las demás asintieron.

Al retirarse, me quedé pensando cuán importante es, particularmente para las mujeres víctimas de violencia de género, que existan varones que muestren, de modo concreto, que es posible establecer relaciones de equidad y respeto. Me sentí tremendamente agradecido de la posibilidad de poder aportar en este sentido. Asimismo, cuando hace un par de días tuve un encuentro con colegas de Curicó hasta Santiago en una capacitación dada por Sernam, me alegré de poder ver más psicólogos varones trabajando en los Centros de la Mujer, entre ellos mi antiguo compañero de carrera, Víctor Hugo Garrido. Poco a poco avanzamos en este sentido.